A veces el silencio se desata en un mar de incontenibles deseos
El cielo observa impávido el clamor de mis ojos
Ya no puedo abrazar el aire que me rodea esta noche
Y en este pequeño espacio se inflama mi última esperanza
Otra vez recalaste en mi quimera
Sin siquiera llamarte, escondiste mi pluma alada
Y recorrí los secretos pasadizos de tu alma en llamas
Pero si de esta espera no consigo encontrarte
Entonces prefiero el ciego sabor de lo que apenas siento
Porque el saber de tus palabras es más una infamia a mis plegarias
Una ventana oculta entre pasajes de febril fantasía
Una escena padecida en un viejo y olvidado écran de antaño
Una sigilosa y enigmática razón que no razona
Una sutil mirada que atraviesa el despoblado de mis anhelos
Una cavilada y angustiosa sensación de soledad
De saber que no perteneces a mí, ni a mí presencia
Que mientras te pienso, tus palabras se entregan cálidas a quien te consuela
Y yo padezco mientras contemplo tu espacio vacio
Y sigo reconociendo mi condena en tus pequeños gestos
Y recorro tus pasos en busca de las huellas que una vez más me abandonan
Porque una vez más me recuerdas lo que no puedo poseer y quisiera
Lo que quise recobrar en esta sublime presencia
En este sueño de juegos y sonrisas
De secretos y esperanzas.