y la vi venir
descarrilada vehemente e indiferente
no pude esquivar su sentencia fatal
ni siquiera pude retener un pensamiento
apenas una breve exclamación
y de pronto todo sucedió
negro el lugar y brillos inmortales alrededor
calma todo en extraña calma
susurros lejanos y la mirada clavada en la herida
que se llena de aroma y color a muerte
y no supe más de aquella vez
solo queda el recuerdo obscuro de una pena alrededor
la sensación de que nisiquiera fue tan real
y la herida sangrando sin cicatrices que evidenciar
ni poemas que relaten el dolor de la última estación