un viejo caracol cansado y abrumado
arrastrando sus penas al hombro
buscando en su cansino andar
el amor que un día soñó encontrar
posada en un pequeño arbusto
una pequeña libélula de múltiples colores
soñaba alcanzar el cielo
y luego posarse en el mar
sin querer se encontraron durmiendo en la selva
jugaron a ser ángeles rebeldes entre risas y retos
bebieron de las lágrimas que brotaron espontáneas del cielo
y sintieron el intenso calor tan solo por estar
ahora vuelas alto libélula en tu último y más oscuro color
repites una parada que no conocí en aquella mañana
de nube en nube entre mágicos y desconocidos laberintos
dejas las palabras atadas en tu pequeño morral
el viejo y olvidado caracol resiste una vez más en soledad
mira al cielo y aún no encuentra rastros del esperado vuelo
con fortaleza que no recordaba continua en círculos por la arena
pero con un nuevo dolor que acecha su paso al andar
quizás no sea momento de estrenar nuevas alas
quizás es momento de aguardar bajo la lluvia de primavera
que los vientos se lleven los colores hasta el mismísimo cielo
que los ángeles recuerden su pacto más sagrado
y la mágica sonrisa de la pequeña que vuela
que encendió con fuerza el alma del cansado caracol
con nobles y puros sentimientos
encuentre tras las altas nubes del paraíso
el nuevo mundo que siempre soñó conquistar