le regalo una sonrisa
aunque ya no recuerde su sabor
le regalo una única intención
mí sincera ofrenda de valor
con temor por las heridas expuestas
acepto el dolor como parte del rito
una dulce y extraña sensación
más bien una cómplice forma de evasión
hoy le hablo a usted
despacio con pudor
desafiando al sueño
buscando una ilusión
¿si le regalo mi última sonrisa
y no me devuelve una cálida mirada?
sabré que el cielo tiene espinas
y que las llagas son cómplices fantasmas
pero aunque la sangre se desborde por mis ojos
y las batallas que se animan a enfrentar
en una danza desafiante y espontanea
o en estériles e insulsos pensamientos
reconoceré indudable su camino
porque su risa ilumina como un faro
el despoblado que se oculta en mi cuidad
los pasajes que no he recorrido
las imágenes que no recuerdo
la estación que sostiene mis paisajes
la magia que respira ajena y displicente
las palabras que se acunan en los rincones
con destellos de mil y una forma conocida
y no me canso de buscarla en su canción
pero aun así
no consigo alzar el vuelo