martes, 28 de agosto de 2012

en las primeras horas del día

eran las primeras horas del día
eran casi las mísmas siluetas que se asomaban
eran las antiguas señales que renacian
eran infieles y rebeldes presencias que brotaban

nadie pudo contener las lágrimas 
todos resoplaban y gesticulaban
de pronto una flor se iluminó en el cielo
y por fin reímos aunque fuera por un segundo

quien supo de aquella pequeña fábula
recordó que fue una vida que se regalaba
en estos días en que falta cielo para altares
tu prescencia te aseguro que se implora y se extraña

desde lo verdadero


desde lo verdadero
desde lo profundo
desde el sitio donde nacen las palabras
desde el mismísimo cielo del vernáculo
desde donde hacía tiempo no transitaba en serena calma
desde donde acaricie millones de veces el agridulce sabor del secreto esplendor

si, desde aquí
desde esta tribuna con bordes rebosados en miles de colores
desde este sitio que instale para alcanzar la luz en un solo aliento
sin perder la esperanza
que ciega espera por el reclamo que mis ojos hoy te han hecho
guardando en pequeños retazos de sincera emoción
de sensata claridad
de perenne deseo
de desatada pasión

encontrar aquella ventana
que se trasluce entre el delicado destello de tu mirada
o entre las palabras que en miles de silencios has entonado
o entre cómplices e indiferentes emociones
hasta que al fin se han desatado las amarras
y han brotado solo más esperanzas