viernes, 13 de noviembre de 2009

En la soledad de esta tarde

En la soledad de esta tarde en pleno resplandor
vagan por mi mente voces, sonrisas, miradas
un recuerdo atónito, sincero, sereno y melancólico
que me ha llenado de lugares comunes y enfermos.

Vienen como ráfagas de luces encontradas
en el respaldo de la silla vacía que ahora miro
deseando que los silencios que se escuchan de su silueta
abandonen al ciego reclamo que mi corazón proclama.

Ahora que pienso en mis carencias
en mi presente tan lleno de miedos
se escucha con más fuerza en mis manos
el secreto fervor que te he jurado en este pequeño templo.

Vuelas entre las cálidas manos de aquel que te completa
y yo sin saber porque has recalado en mi deseo
sin entender por qué te has transformado en presencia,
en compañía, en ansias y en ausencias
busco con desesperación las palabras
que desde aquí tan lejos y desde mi propio abismo
lleguen sinceras a tus labios, a tus manos y a tu alma.

Tus palabras

...Y aún sangran tras la morada del espejo mustio
y sorprendido en su reflejo incierto
cava de vida musitada en miles de lenguas
abandonan las horas en secreto destierro
para marchar a un nuevo e incierto espejismo...

Mas no puedo dejar de seguir tus palabras...
acunarlas entre líneas de suave dominio
y saber de ellas lo preciso de sus comisuras
de sus soterradas ambiciones y sus claras melodías...

lunes, 2 de noviembre de 2009

mis silencios

recuerdo que en aquellas tardes de risas y caricias
fueron las miradas las que nacieron después del deseo
las palabras las que abrazaron los momentos
y los silencios quienes escucharon tus súplicas

recuerdo que en aquellas noches de abrazos y susurros
fueron las emociones las que encontraron cabida en el vacío
los roces los que encumbraron la utopía hasta el mismo cielo
las renuncias quienes sentenciaron la belleza al olvido

recuerdo una mañana así sin más
fue en el ocaso del principio de mis tormentos
fue el infortunio de mi deseo más frustrado
fue la impotencia quien me auguró un futuro de silencios

mi carga

la he visto entre las sombras ocultándose de mi ojos
ella cree no ser vista
pero no sabe que huelo su aroma de muerte
la señora de la capa oscura
no pasa desapercibida por mi habitación

acechando como un astuto predador...

hoy es más sencillo parecer un hombre normal
guardar mi locura para las noches en vela
esconder mis demonios del reflejo de mis ojos
y transitar de la mano de la serenidad
como si el mundo esperase algo de mis labios

ya mis tormentos parecen salvados de la ignominia
pero el destello de las oscura noche
se hace presente como un súbito destierro
y aunque la herida sangra siempre por dentro
el dolor parece un olvidado recuerdo

sigo presente entre la huestes de mis rutinarios días
simular que la vida es una bendición
es un ejercicio implacable en mi caldero
es una compleja definición de mi locura
es una carga que aún se lleva adentro