En la soledad de esta tarde en pleno resplandor
vagan por mi mente voces, sonrisas, miradas
un recuerdo atónito, sincero, sereno y melancólico
que me ha llenado de lugares comunes y enfermos.
Vienen como ráfagas de luces encontradas
en el respaldo de la silla vacía que ahora miro
deseando que los silencios que se escuchan de su silueta
abandonen al ciego reclamo que mi corazón proclama.
Ahora que pienso en mis carencias
en mi presente tan lleno de miedos
se escucha con más fuerza en mis manos
el secreto fervor que te he jurado en este pequeño templo.
Vuelas entre las cálidas manos de aquel que te completa
y yo sin saber porque has recalado en mi deseo
sin entender por qué te has transformado en presencia,
en compañía, en ansias y en ausencias
busco con desesperación las palabras
que desde aquí tan lejos y desde mi propio abismo
lleguen sinceras a tus labios, a tus manos y a tu alma.
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