martes, 28 de agosto de 2012

en las primeras horas del día

eran las primeras horas del día
eran casi las mísmas siluetas que se asomaban
eran las antiguas señales que renacian
eran infieles y rebeldes presencias que brotaban

nadie pudo contener las lágrimas 
todos resoplaban y gesticulaban
de pronto una flor se iluminó en el cielo
y por fin reímos aunque fuera por un segundo

quien supo de aquella pequeña fábula
recordó que fue una vida que se regalaba
en estos días en que falta cielo para altares
tu prescencia te aseguro que se implora y se extraña

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