lunes, 25 de marzo de 2013

la última estación

y la vi venir
descarrilada  vehemente e indiferente
no pude esquivar su sentencia fatal
ni siquiera pude retener un pensamiento
apenas una breve exclamación

y de pronto todo sucedió
negro el lugar y brillos inmortales alrededor
calma  todo en extraña calma
susurros lejanos y la mirada clavada en la herida
que se llena de aroma y color a muerte

y no supe más de aquella vez
solo queda el recuerdo obscuro de una pena alrededor
la sensación de que nisiquiera fue tan real
y la herida sangrando sin cicatrices que evidenciar
ni poemas que relaten el dolor de la última estación

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