Cada vez que te miro
estamos más cerca del fin
y el cielo que empeñado
en no mirar nuestros rostros
se cubre de negros velos
para acompañar nuestro dolor
Cada vez que espero tu retorno
el cansancio de mis ojos
se hace más evidente
y el clamor de mis manos
resuena entre mi esperma y mi vientre
padeciendo el silencio de tus pasos
que ya no acompañan los mios
Cada vez que pienso en ti
la soledad me susurra despacio
que la compañera que ayer me redimía
se ha consolado con el sabor de otros labios
que se ha transformado
en un espejismo de mi espera
que ha llevado su legado al otro lado del mar
y ha conquistado otros vientos con sus juegos
Cada vez que te recuerdo
comienzo otra vez de cero
y te siento... y te veo
y el dolor provoca huellas
que solo calzan tus pies descalzos
en la arena oscura de Pichilemu
y me encamino hacia los bosques de la ensenada
en busca de tus anhelos
y te deseo con toda mi alma...
pero solo sé que ya no te tengo.
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