y caímos en lugares tan comunes
el fuego se apagó incierto y relegado
dimos una última mirada al reflejo de nuestras copas
sin encontrar las gotas que una vez albergaron las sonrisas
caímos tan desesperados y tan abatidos
ya sin ganas de contener el aliento para sorprenderse
sin deseos de abrazar el calor alrededor de las infinitas miradas
que copaban los paisajes de los cómplices silencios
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