acallaba el sonido tenue del dominio
entre pieles estériles interpretaste el olvido
y callaste más aún cuando el sigiloso tedio
se implantó una causa para el dolor
y preferiste recordar las historias
que inciertas blandieron soplidos de caricias verdaderas
así tu mano colgó del cielo el terror de la soledad
porque tus huellas necesitaban pasos que le recordaran vida
no imagino tu calor en mi almohada
no porque el hábito haya sido innocuo
ni porque la cálida presencia que habita estas sabanas
sea menos importante que tus caricias
no la imagino porque el sudor que dejaste impregnado en mis anhelos
es apenas una ciega memoria del verdadero amor
porque el juego que emulaste en tu fragor
fue solo una golondrina cruzando el cielo impávido de mi cien
así han pasado las noches y los días
preguntando a mis noveles recuerdos
que fue de la pequeña alegría que inundó mi mirada
y le recordó a mis entrañas que la vida es una guerra sin sentido
y que el dolor es más intenso que la felicidad
que si
estoy vivo otra vez
pero prefiero la muerte en una palabra rota
al engaño de saber que al fin y al cabo
siempre le has pertenecido al viento
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