recorrí descalzo el prado de tus deseos
conocí la simpleza de tu aliento
visité tus pupilas y me perdí en su mirada
conocí cada rincón que guardaban ocultas del sol
me posé en cada ventana que regalaban
y con un deseo a la vez se empinaban
recorrí cada lugar que me mostraron tus manos
y me entregué en silencio a las palabras
que con cada bocanada de tus labios me decían
que la magia es posible así en estos días
que las nubes se regocijaban despeñando lágrimas
celebrando el triunfo de la locura allí desatada
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