y recorriendo sitios olvidados
arrastra la infamia entre sus deseos
recoge pétalos entre los escombros
siente que es su mirada indómita
la que atrapa en ráfagas las estaciones
resuelto y despiadado ahora
entregado a las páginas de su muerte
tomando entre sus manos la mentira
que difama su cordura entre los enemigos
abandona raudo este destierro
que sufrieron los hijos del silencio
incomprendido entre sus pares
llamado a ser la bestia de los arcángeles
tomo con sutileza enternecedora
sus manos temblorosas y entumecidas
porque encontró la calidez que tanto anhelaba
en un abrazo que se encendió entre sus dedos
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